Antes de empezar. Esto es material gratuito de los apuntes de Sonido Propio: puedes leerlo, descargarlo, imprimirlo y volver a él las veces que quieras.
Está escrito para que se entienda sin conocimientos previos, pero no está rebajado. Si algo se te atraganta, sigue leyendo y vuelve luego: casi todo se entiende mejor a la segunda.
En este artículo
- 01De dónde venimos
- 02De tres notas a cuatro: la tétrada
- 03Las cuatro séptimas y su color
- 04El rey de la tensión: la séptima de dominante (V7)
- 05La quinta nota: las novenas (un primer vistazo)
- 06La cuarta nota como herramienta, no como adorno
- 07Cierre del tema
- 08Lo que has visto
- 09Para probar en casa
- 10Glosario rápido
Lectura estimada: 16 minutos. Puedes leerlo de un tirón o ir sección a sección.
Dónde estamos. Las tríadas del De qué está hecho un acorde daban tres colores: alegre, triste, raro. Una paleta corta. En este tema añadimos una sola nota más —la séptima— y esa paleta estalla. Si el El campo de gravedad fue la gravedad y el De qué está hecho un acorde los ladrillos, este es el tema del color.
De dónde venimos
En el De qué está hecho un acorde abrimos el acorde en canal y montamos un termómetro: la tensión de un acorde es la suma de las temperaturas de los intervalos que lleva dentro. Con él entendimos las cuatro tríadas y vimos que el carácter de un acorde se decide nota a nota.
Pero las tríadas, con ser el cimiento de todo, tienen un límite: solo dan tres colores básicos. Alegre, triste, raro. Suficiente para pintar muchísima música, pero corta. Y al final del tema pasado dejé una promesa colgando: que con añadir una sola nota más esa paleta de tres colores iba a estallar en docenas de emociones finas.
Esa nota es la séptima, y este tema va entero sobre ella. Vas a ver cómo una misma tríada, según qué séptima le pongas encima, se vuelve dulce, o nostálgica, o incisiva, o directamente herida. Y vas a entender por fin el acorde más importante de toda la música tonal: el que genera la máxima tensión que el sistema es capaz de producir, y por qué necesita resolver.
De tres notas a cuatro: la tétrada
Hasta ahora apilábamos dos terceras y nos salía una tríada (fundamental, tercera, quinta). La idea de la séptima es de una simplicidad maravillosa: apila una tercera más. Pones una cuarta nota encima de la quinta, a distancia de otra tercera, y ya tienes un acorde de cuatro notas: una tétrada, o acorde de séptima.
Se llama «séptima» porque esa cuarta nota queda, contando desde la fundamental, a un intervalo de séptima. En Do: Do – Mi – Sol – Si (o Si bemol, ya veremos). Esa nota de arriba es la que lo cambia todo, porque —recuerda el termómetro del De qué está hecho un acorde— la séptima es un intervalo del fondo, de los que producen tensión. Al meterla dentro del acorde, le estás inyectando temperatura a un cuerpo que antes estaba en reposo.
Y aquí está la gracia: hay dos tamaños de séptima que puedes añadir (la mayor y la menor, separadas por un semitono), y los puedes combinar con una tríada mayor o con una menor. Eso da cuatro acordes de séptima fundamentales, y cada uno tiene un color emocional muy distinto.
Veámoslo gráficamente:
Las cuatro séptimas y su color
Esta es probablemente la tabla más útil de todo el bloque. De María la plantea de una forma que me encanta: no memorices nombres, siente qué le hace cada séptima al acorde. Tócate cada uno de estos cuatro acordes en la guitarra y quédate con la emoción antes que con la etiqueta.
Veámoslo gráficamente:
Date cuenta de lo que acaba de pasar. Con las tríadas tenías tres emociones. Combinando dos tipos de tríada con dos tipos de séptima, ya tienes cuatro emociones nuevas mucho más matizadas: «pregunta», «elegante incisivo», «nostalgia dulce», «herido». Y esto es solo el principio de la combinatoria. Por eso la cuarta nota lo cambia todo: no suma, multiplica.
Las cuatro séptimas tocadas seguidas sobre la misma fundamental (Do7, Domaj7, Dom7, Dom maj7), dejando sonar cada una un par de segundos. Oírlas en fila es la forma más rápida de que el oído aprenda a distinguir los cuatro «sabores». De los audios más reveladores del bloque.
El rey de la tensión: la séptima de dominante (V7)
De las cuatro séptimas, una tiene un papel tan central que merece sección propia: el acorde mayor con séptima menor cuando aparece sobre el quinto grado de la tonalidad. Ahí se le llama séptima de dominante, o V7, y es el motor de tensión más potente de toda la música tonal.
Recuerda del El campo de gravedad que el V (la dominante) ya era el grado de máxima tensión, el que más tira hacia la tónica. Al añadirle la séptima, le subimos la tensión todavía más, y de una forma muy concreta.
En la tonalidad de Do, el V7 es Sol7: Sol – Si – Re – Fa. Fíjate en dos de esas notas, el Si y el Fa. Juntas forman un tritono —sí, el intervalo más tenso del termómetro, el del fondo del fondo—. Y el V7 es el único acorde de toda la tonalidad que contiene un tritono dentro. Esa es la fuente de su poder.
Pero hay más, y aquí está lo bonito. Esas dos notas no solo están tensas: cada una sabe exactamente a dónde quiere ir. El Si es la sensible (El campo de gravedad): está a un semitono del Do y tira hacia arriba, quiere resolver subiendo a Do. El Fa es la séptima, y como toda séptima quiere resolver bajando por grado conjunto, caer al Mi.
Así que cuando el Sol7 resuelve en Do mayor, pasan dos cosas a la vez: el Si sube a Do y el Fa baja a Mi. El tritono, esa tensión máxima, se abre y se relaja en las dos notas más estables del acorde de llegada. Es como un muelle comprimido que por fin se suelta. Esa es la sensación de «por fin en casa» más fuerte que el sistema tonal puede producir. No es magia: es física del tritono más la gravedad de la sensible, las dos cosas que ya conocías, trabajando juntas.
Veámoslo gráficamente:
Levitin lo resume perfecto. La combinación de Sol7 yendo a Do mayor nos da el acorde más inestable seguido del más estable; la máxima tensión seguida de la máxima resolución que la música puede ofrecer. Por eso es el cierre por excelencia. Cuando una sinfonía de Beethoven parece que no acaba nunca, repitiendo el final una y otra vez, lo que hace es darnos esa pareja V7→I muchas veces seguidas, hasta soltarnos del todo.
Para guitarristas. Ya tocas esto constantemente, aunque no lo llamaras así. Cada vez que haces Sol7 → Do, o Mi7 → La, o La7 → Re, disparas este mecanismo. La próxima vez, escucha conscientemente el «tirón» del séptima de dominante: aguántalo un momento sin resolver, siente la incomodidad, y luego deja caer la resolución. Esa incomodidad es el tritono pidiendo paso.
La quinta nota: las novenas (un primer vistazo)
Si añadir una cuarta nota multiplicó las emociones, imagínate lo que pasa al añadir una quinta. No vamos a entrar a fondo todavía —eso es terreno de más adelante—, pero merece un primer vistazo, porque ilustra el principio del bloque mejor que nada: cada nota nueva es un mando de emoción.
La quinta nota que se suele añadir es la novena (otra tercera más arriba). De María lo plantea muy directo sobre el dominante, comparando tres versiones: el V7 a secas (alegre y con tirón); el V7 con novena menor, que se vuelve nervioso, tenso, clásico (el dominante dramático, de orquesta y suspense); y el V7 con novena mayor, que se vuelve dulce, moderno (el dominante del jazz suave y el pop sofisticado).
La regla es bonita de recordar: la novena mayor es dulce; la novena menor es nervio. Una misma función —la dominante— con tres temperaturas, según qué nota de color le cuelgues. No has cambiado el papel del acorde dentro de la tonalidad, solo le has cambiado el vestido emocional.
El mismo Sol7 en tres versiones —seco, con novena menor, con novena mayor— para oír cómo la misma función pasa de «nervioso» a «dulce» según una sola nota añadida. Refuerza la idea central del bloque: la emoción se elige nota a nota.
Quédate con la idea, no con los nombres: a partir de la séptima, cada nota que apiles es una palanca de color. La armonía rica no es más complicada que esto; es esto mismo, repetido.
La cuarta nota como herramienta, no como adorno
Conviene poner las séptimas en su sitio, porque es fácil malentenderlas. Un principiante a veces piensa que los acordes de séptima son «los acordes difíciles», una versión avanzada y decorativa de los acordes de verdad. No es así. La séptima no es un adorno para que el acorde suene «más profesional»: es una decisión emocional.
Piénsalo con el termómetro del De qué está hecho un acorde en la mano. Cuando eliges entre un Do, un Do7 y un Domaj7, no eliges entre «fácil», «intermedio» y «difícil». Eliges entre «en paz», «preguntando» y «elegante incisivo». Son tres frases distintas. El acorde es una palabra, y la séptima es el tono de voz con que la dices.
Las dos capas. Estas asociaciones (V7 = «quiere resolver», maj7 = «sofisticado») son reales y muy fiables dentro de nuestra cultura musical, pero buena parte son aprendidas: las hemos absorbido oyendo miles de canciones. La física pone el cimiento —el tritono sí es objetivamente tenso, eso es banda crítica del Bloque 1—, pero el significado fino («esto suena a jazz», «esto suena a suspense») lo ha puesto la cultura encima. Saber distinguir las dos capas te hace mejor músico: usas la física como base segura y la cultura como un vocabulario que manejas a conciencia.
Veámoslo gráficamente:
Esa es la idea que te llevas: la séptima no complica el acorde, lo afina emocionalmente. Y una vez que oyes los cuatro sabores, ya no hay vuelta atrás: empiezas a oírlos en todas partes.
Cierre del tema
Hemos añadido la cuarta nota, y con ella la paleta de tres colores de las tríadas ha estallado. Vimos las cuatro séptimas y sus emociones precisas: el mayor con séptima menor que pregunta, el maj7 elegante e incisivo, el m7 de nostalgia dulce y el m(maj7) herido y frío. Entendimos por qué el V7 es el rey de la tensión: lleva dentro un tritono cuyas dos notas —la sensible y la séptima— saben exactamente a dónde resolver, y al hacerlo producen la sensación de «llegar a casa» más fuerte del sistema. Y asomamos la cabeza a las novenas, que confirman el principio del bloque: cada nota nueva es una palanca de color, no un adorno.
Lo importante es el cambio de oído. Ya no escuchas «un acorde»: escuchas una frase con un tono de voz concreto. En el próximo tema damos el siguiente paso natural: dejamos de mirar el acorde aislado y empezamos a encadenarlos. Porque la música no son acordes sueltos, son acordes que se suceden, que se tensan y se resuelven unos en otros. Vamos a ver cómo se construye un relato armónico: las cadencias, que son la puntuación emocional de la música, y las progresiones, que son sus frases hechas. El V7 que acabamos de conocer va a ser la estrella de esa historia.
Lo que has visto
Para probar en casa
1 · Con la guitarra — los cuatro sabores
Toca, sobre la misma fundamental, las cuatro séptimas: una con 7 (de dominante), una maj7, una m7 y una m(maj7). No mires el nombre: ponle a cada una una palabra emocional tuya y compárala con las del tema. Estás aprendiendo a oír el color de la cuarta nota.
2 · Con la guitarra — aguanta la tensión del V7
Toca un Sol7 y, antes de resolver en Do, aguántalo unos segundos. Escucha las ganas de que llegue el Do. Luego resuelve. Repite con La7→Re y Mi7→La. Esa incomodidad es el tritono pidiendo paso: ahora sabes nombrarla.
3 · Solo con el oído — caza séptimas en una canción
Pon una balada de soul o un tema de jazz suave y fíjate en los acordes que no suenan «secos» sino «con poso», con un aire melancólico o sofisticado. Casi siempre son séptimas (m7 y maj7 sobre todo). Entrenas el oído para detectar la cuarta nota en música real.
Glosario rápido
| Tétrada | acorde de cuatro notas, formado apilando tres terceras (fundamental, tercera, quinta, séptima). |
| Séptima (del acorde) | la cuarta nota de una tétrada; la que aporta el color sobre la tríada. Puede ser mayor o menor. |
| Séptima de dominante (V7) | acorde mayor con séptima menor sobre el quinto grado. Contiene un tritono y produce la máxima tensión del sistema tonal. |
| Tritono | intervalo de máxima disonancia (Si–Fa en Do mayor); su presencia en el V7 es la fuente de su urgencia por resolver. |
| maj7 / m7 / m(maj7) | los otros tres acordes de séptima, cada uno con su color (incisivo; nostálgico dulce; herido frío). |
| Novena | la quinta nota del acorde (otra tercera más arriba). La mayor endulza, la menor pone nervio. |
Fuentes de este tema. Mauro De María, Composición Integral (las cuatro séptimas y su cuantificación emocional, el V7 y su doble resolución obligada, las novenas mayor/menor como dulce/nervio). Refuerzo: Daniel Levitin, Tu cerebro y la música (la tétrada como acorde de cuatro notas, el V7 con su tritono como máxima tensión→resolución, los tres tipos de séptima con su «aroma emotivo»). Base heredada: el tritono y la banda crítica del Bloque 1 (Roederer), la sensible y la gravedad tonal del El campo de gravedad, el termómetro del De qué está hecho un acorde.
Este tema, contado por mí. Todo lo que acabas de leer lo explico también en vídeo, con la guitarra en la mano: los ejemplos sonando, los experimentos hechos en directo y las demostraciones sobre el mástil. El documento es tuyo para siempre; el vídeo es la versión en la que te lo cuento yo.
Lo tienes en la Escuela de Sonido Propio, junto al resto de temas.